
El ransomware representa un peligro real e inminente para las empresas de todo el mundo. Los costes son exorbitantes: el valor medio de un rescate ronda el millón de dólares, y los costes de recuperación total de un ataque son aproximadamente siete veces superiores al valor medio del rescate. Como podemos observar en el informe «Estado de la seguridad del correo electrónico en 2025», los ataques de ransomware son cada vez más específicos y disruptivos. El vector de ataque más común para que el ransomware entre en una empresa es a través del correo electrónico.
La principal tendencia que observamos en los ataques de ransomware es el cambio de estrategia de los agentes maliciosos, que han pasado de los archivos adjuntos que hay que abrir a ocultar el contenido malicioso detrás de un enlace en el correo electrónico. Nuestra defensa contra los ataques basados en enlaces se llama LinkLock, donde todos los enlaces se reescriben y se comprueban en busca de indicadores maliciosos.
El caos causado por un ataque de ransomware es uno de los aspectos más preocupantes. En el Reino Unido, el ransomware Scattered Spider ha atacado recientemente a minoristas, entre ellos Marks and Spencer (M&S). M&S tardó casi dos meses en reanudar sus operaciones normales. Entre los problemas identificados como factores que contribuyeron a la demora en la recuperación se encontraba la lentitud en la recuperación de las copias de seguridad.